| La mujer: más que una obra de arte un performance artístico |
| Escrito por Ximena Montejo Fernández |
| Domingo 07 de Marzo de 2010 04:42 |
Ximena Montejo Fernández – Comunicadora social"María Teresa Hincapié representó y transformó la imagen de una mujer aplacada y silenciada por la tergiversación de la forma, y la vuelve en aquel sujeto dotado de belleza para ser arte, para demostrar que como mujeres y seres humanos somos más sustancia que materia".
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“Esta tierra es mi cuerpo. El cielo es mi cuerpo. Las estaciones son mi cuerpo. El agua también es mi cuerpo. El mundo es tan grande como mi cuerpo. No piensen que solamente estoy en el este, en el oeste, en el sur o en el norte. ESTOY EN TODAS PARTES” María Teresa Hincapié El arte es el medio de expresión y comunicación, que de la mano del ser humano ha marcado transcendentalmente la historia y es él quien permite reconstruir nuevos relatos, para nuevas historias y nuevas posibles gestaciones de una actividad que pasa de ser simplemente ordinaria a una obra exquisita que revela lo más profundo del alma y delata los latidos de un corazón eufórico y con una sed insaciable de expresión. Ustedes seguramente se preguntaran porque hablar del arte como sí fuese una persona, como si su objetividad se hiciera carne y se transformara a tal punto, en que llegara a existir una simbiosis entre el arte y la vida, un paso entre lo material e inmaterial, entre lo tangible e intangible. ¿Pero que tiene que ver esto con la mujer?, ¿Existiría acaso una disociación entre la vida y el arte, entre la mujer y su forma, entre el ser humano y su esencia? Preguntas que a lo mejor en algún momento hemos tenido, pero que especialmente una quindiana de sangre paisa y con la verraquera que caracteriza a la mujer colombiana, logro no sólo darle respuesta a dichos cuestionamientos, sino que fue la progenitora de un movimiento al que se le denomino performance artístico; un performance que a finales de los 80’s trasformó las formas de percibir, vivir, sentir y expresar lo que llamamos arte. Un arte proyectado en nosotros mismos, en el ser como obra artística, dejando de ser el objeto con toda su finalidad estética quien hablé por sí mismo, sino el sujeto como una persona libre de expresión que reafirma a través del cuerpo, las manos, los labios y la voz su identidad, su propia esencia natural, una esencia pura y sin escrúpulo de lo material, de lo superficial de todo aquello que se puede ver pero que no está al alcance de la sensibilidad. Es así como María Teresa Hincapié representó y transformó la imagen de una mujer aplacada y silenciada por la tergiversación de la forma, y la vuelve en aquel sujeto dotado de belleza para ser arte, para demostrar que como mujeres y seres humanos somos más sustancia que materia. Esto lo evidencia en Vitrina (1990), obra en la que la artista dibuja su silueta en el ventanal de un almacén, representando una de las tantas mujeres trabajadoras en el área de servicios generales y usando los elementos de limpieza como el jabón y el trapo para proyectar su imagen, como símbolo y representación de todas las mujeres que hacen este tipo de oficios y conviven bajo la indiferencia de la sociedad; posteriormente, caracteriza dichas siluetas con un labial rosa, el cual tomo forma de labios en cada una de las figuras calcadas ahí con el fin de darle ese toque femenino que todas las mujeres tenemos. Con esto María Teresa transforma no sólo el arte sino la mirada de la mujer que prima como madre, trabajadora y ciudadana lo suficientemente indispensable para el hoy y mañana de nuestro país. |
| Última actualización el Domingo 07 de Marzo de 2010 04:49 |