| La guerra de los sexos: Orígenes |
| Escrito por Carlos Andrés Muñoz Sandoval |
| Domingo 07 de Marzo de 2010 04:37 |
Carlos Andrés Muñoz Sandoval – Sociólogo investigador"... No es el momento para celebrar el día de la mujer sino para celebrar todos sus espacios conquistados, no sólo en las ciencias y en las artes, también en la política actualmente".
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En breve se celebrará el Día Internacional de la Mujer. Una batalla simbólica de muchos siglos que será recordada durante un día en todo occidente. Sin embargo, es en los hogares dónde se configuran y se perpetúan los patrones de comportamiento que nutren día a día las diferencias sociales entre hombres y mujeres; es allí dónde debe centrarse la atención. A finales del siglo XX y después de diversas formas de familia en las que la estructura clásica de matrimonio no era lo fundamental, la sociedad labró la posibilidad de la participación de la mujer tanto en el mercado laboral como en la oferta educativa del país y del mundo; por supuesto, consecuencias del modelo neoliberal. Lo cual movió la balanza tradicional entre hombres y mujeres a favor de ellas, después de los intentos en la antigüedad, el renacimiento y el mundo decimonónico. Entonces, debido a esta creación viril del mercado libre, las mujeres dejaron de estar sujetas a sus esposos y a las necesidades exclusivas de sus hogares para ser conscientes de su voluntad propia. Frente a estos cambios profundos, con los cuales las mujeres pasaron a tener un papel importantísimo en la estructura social democrática, en la actualidad nuestras mujeres colombianas sufren de la más primitiva manifestación de aquella violencia simbólica entre hombres y mujeres: el maltrato. Según datos recientes de Medicina Legal, las estadísticas sobre violencia intrafamiliar en el país se relacionan con el maltrato de pareja, que es mayor en ciudades como Bogotá Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena, en dónde la mujer es desproporcionadamente la más afectada. Esto debe considerarse aún más preocupante sí se tiene en cuenta que esta problemática no se produce después del matrimonio o de la convivencia libre sino que se inicia desde las relaciones de noviazgo. Por todo lo anterior, es necesario señalar que no es el momento para celebrar el día de la mujer sino para celebrar todos sus espacios conquistados, no sólo en las ciencias y en las artes, también en la política actualmente, y aprovechar la fundación en la memoria colectiva del 8 de Marzo para recordar que este denodado cambio que las mujeres han generado en la estructura social debe ser continuado en la fuente de la desigualdad: el hogar. Porque desde las familias se debe cerrar este ciclo de violencia simbólica, aquella que penetra profundamente en nosotros y se perpetúa silenciosamente a través de nuestros hijos, que ha impedido que los beneficios por los esfuerzos inconscientes y conscientes de la mujer por cambiar estas diferencias aún no sean vividos por la mayoría de nuestra mujeres colombianas. |