| Análisis-Bogotá, ciudad de oportunidades |
| Escrito por María Deisy Sandoval Gaitán |
| Viernes 05 de Marzo de 2010 04:55 |
Los habitantes de la ciudad capital culminamos en el cuarto día el paro de transporte, y aun es incierto si los acuerdos entre la alcaldía y el gremio que lo convocó, serán favorables. Es así como, un paro comprendido en el movimiento de lucha y protesta social es también una invitación a la toma de conciencia, al juicio en la verdad, a la equidad y la justicia, por tanto, es una convocatoria para vivir y sentir la ciudad de otra manera.Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla Fotografía: Semana Los habitantes de la ciudad capital culminamos en el cuarto día el paro de transporte, y aun es incierto si los acuerdos entre la alcaldía y el gremio que lo convocó, serán favorables. Es así como, un paro comprendido en el movimiento de lucha y protesta social es también una invitación a la toma de conciencia, al juicio en la verdad, a la equidad y la justicia, por tanto, es una convocatoria para vivir y sentir la ciudad de otra manera. Durante esta semana el alcalde y los transportadores se reunieron para debatir y partir la torta de uno de los mejores negocios que existe en la ciudad, y aún no sabemos si el festín, de tan debatidos acuerdos, lo tendrán las empresas transportadoras o la empresa de los alcaldes de la ciudad, pues para nadie es secreto que Transmilenio es una empresa privada que se mantiene con los recursos públicos que pagamos los capitalinos. De otro lado, también es incierto el futuro de las familias de los pequeños transportadores, dueños de buses y busetas, propietarios y empleados de talleres de repuesto, mecánicos y demás, quienes en el medio, disputaban su sobrevivencia y las de sus familias, ya que en esta semana también han tenido perdidas millonarias que nadie les va a reponer. Sin embargo, ¿cuales son las otras caras de este debate social? Por un lado esta la cara de los usuarios, quienes a su vez se encontraban divididos entre quienes apoyaban a los transportadores y otros que apoyaban la implementación del Sistema Integrado de Transporte Masivo; pues para suplir la escasez de transporte tuvieron que recurrir al uso del Transmilenio o al de otros medios como camiones, carros particulares, bicicletas, motos, zorras y hasta el tan olvidado y subutilizado tren de la sabana, entre otros. Por otro lado, esta la cara de los delincuentes y jóvenes revoltosos que aprovecharon la coyuntura para manifestar su hormonal adolescencia y pasarse de la raya, dejando con ello en muy mal estado la propuesta real de paro y la imagen de una alcaldía de la que ya nadie quiere saber. Finalmente, quienes ganaron con esta situación fueron: el medio ambiente que recibió un 15% menos de contaminación, los ciudadanos que eligieron la bicicleta y la caminata para cubrir los desplazamientos, el Transmilenio que aumentó sus ingresos diarios y se hizo indispensable en el imaginario de la ciudad, algunos niños y niñas que al no tener profesores tampoco tuvieron clases y se vieron disfrutando de unas cortas vacaciones, y todos por igual pudimos aprovechar el sol, la brisa, la soledad y la descongestión de algunos sectores para disfrutar de otra ciudad ajena a los intereses, la maquinaria y las propuestas concretas que se hacen para justificar modificaciones innecesarias. |
| Última actualización el Sábado 06 de Marzo de 2010 06:50 |